La lluvia de estrellas de las Perseidas brinda un espectáculo que cada año disfrutan los amantes del cielo, pero este año será 5 veces más intensa que de costumbre… ¡No querrás perdértela!

Habitualmente la actividad de las Perseidas suele tener un máximo de 100 meteoros por hora, pero según las predicciones del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), con sede en Granada, este año el fenómeno será especialmente intenso, de hasta 500 meteoros por hora. En 2016 esa actividad alcanzará su máximo visible en Europa durante la noche del 11 al 12 de agosto.

Para disfrutar de las Perseidas no es necesario utilizar telescopios ni ningún otro tipo de instrumento óptico. Solo es necesario observar el cielo desde algún lugar lo más oscuro posible y lejos de la contaminación lumínica de las ciudades.

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El investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), Alejandro Sánchez, explica que este fenómeno se produce cuando «el cometa Swift-Tuttle completa una órbita alrededor del Sol cada 133 años aproximadamente y cada vez que se aproxima a nuestra estrella se calienta y emite chorros de gas y pequeñas partículas sólidas que forman la cola del cometa».

La mayoría de los meteoroides desprendidos del Swift-Tuttle son tan pequeños como un grano de arena, y cuando se cruzan con nuestro planeta impactan contra la atmósfera a una velocidad de más de 210.000 kilómetros por hora. El choque produce, en estos fragmentos, un aumento de temperatura de hasta 5.000 grados en una fracción de segundo, lo que hace que se desintegren y emitan un destello de luz que se conoce popularmente como estrella fugaz.

Las partículas más grandes (del tamaño de un guisante o mayores) pueden producir estrellas fugaces mucho más brillantes y reciben el nombre de bólidos.

Lluvia de estrellas desde la estratosfera

El Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), en colaboración con la Asociación AstroInnova y el grupo Daedalus, lanzarán la noche del 11 al 12 de agosto una sonda para grabar por primera vez, en color y alta definición, esta lluvia de estrellas desde la estratosfera.

«Entre las ventajas de la observación de meteoros desde la estratosfera se encuentran la nula absorción atmosférica, el hecho de que la luz de la luna no contribuye negativamente, lo que es relevante este año, y la ausencia de contaminación lumínica. Así, es posible realizar observaciones astronómicas con ventajas muy similares a las que se pueden realizar desde el espacio pero con un coste mucho menor», señala Alejandro Sánchez (IAA-CSIC).

H/T – Telecinco