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La diminuta luna Mimas albergaría en su interior un océano liquido, protegido por una capa helada de entre 24 y 31 kilómetros de espesor. Este dato sobre el satélite de Saturno podría multiplicar la cantidad de astros con condiciones para la vida, incluso en el propio Sistema Solar.

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Un equipo de investigadores del Southwest Research Institute ha descubierto firmes evidencias que indican que una pequeña luna de Saturno, llamada Mimas, no era un satélite inerte y congelado como se pensaba hasta hoy: por el contrario, tendría un océano interno líquido. Según los científicos, si se comprueba que Mimas tiene un océano líquido podría indicar la existencia de una nueva clase de pequeños mundos oceánicos «sigilosos».

Mimas fue descubierta en 1789 por William Herschel: en un primer momento fue denominada como Saturno I, por ser el satélite más interno del planeta. La luna realiza una órbita completa alrededor de Saturno en alrededor de 22,5 horas. Posteriormente se le otorgó el nombre Mimas, que proviene de la mitología griega.

La característica más evidente de Mimas es un cráter, llamado Herschel, que en su centro posee una montaña de seis kilómetros de altitud. El cráter fue consecuencia del impacto de un cuerpo de aproximadamente 5 kilómetros de diámetro, que viajaba a una velocidad de 31 kilómetros por segundo en el momento del choque. Debido a la colosal fuerza del impacto, el satélite sufrió leves fracturas en su estructura: si la colisión hubiera sido aún más intensa, la luna podría haberse divido en distintos fragmentos.

Ahora, el grupo de astrónomos dirigido por la doctora Alyssa Rhoden sostiene que la pequeña luna probablemente tiene algo en común con su vecino más grande, Encélado: un océano interno debajo de una gruesa superficie helada. Se cree que el satélite de Saturno es solo un ejemplo de una nueva categoría de mundos oceánicos «ocultos», que pasan desapercibidos por su tamaño y condiciones externas, pero que podrían contener sorprendentes características en su interior.

En los últimos 25 años, la identificación de mundos con océanos debajo de capas de roca y hielo en nuestro Sistema Solar es uno de los mayores avances de las ciencias planetarias. Esto incluye a los satélites helados de los planetas gigantes, como Europa, Titán y Encélado, así como astros distantes como Plutón.

Según una nota de prensa, el hallazgo en Mimas podría ampliar en gran medida el número de mundos potencialmente habitables que se cree que existen, ya que solamente en el Sistema Solar podrían identificarse muchos astros con condiciones similares. Si a esto sumamos el descubrimiento de las exolunas o satélites de planetas extrasolares, queda claro que la posibilidad de encontrar alguna forma de vida extraterrestre se incrementará notablemente con el paso del tiempo.

El agua es un elemento crucial para la vida, por lo tanto la presencia de un océano interno líquido cambia por completo la mirada que los especialistas pueden tener sobre un planeta o, como en este caso, un satélite. De acuerdo al nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Icarus, durante los últimos días de la misión Cassini de la NASA la nave espacial identificó una curiosa oscilación en la rotación de la luna, que generalmente se relaciona con un cuerpo geológicamente activo y capaz de soportar un océano interno.

En principio, los astrónomos pensaron que se trataba de un bloque de hielo congelado, originado a partir de los cráteres que dominan la superficie de Mimas. Al profundizar en la investigación, hallaron datos convincentes que indican que una capa de hielo en estado estacionario, de entre 24 y 31 kilómetros de espesor, recubre un océano líquido en las profundidades del satélite.

Al parecer, las condiciones térmicas de la pequeña luna y su distancia con respecto al Sol permiten que el océano interno no se congele, pero que al mismo tiempo la capa que lo protege se mantenga helada. El descubrimiento podría confirmarse gracias a datos aportados por futuras misiones espaciales, en estrategias similares a las de Europa Clipper de la NASA, que se acerca a su lanzamiento en 2024 y estudiará la luna Europa, de Júpiter.

H/T -Elperiodico