El primer y asombroso preservativo inteligente se llama i.Con Smarth condom y sus funciones son similares a las conocidas pulseras de monitorización. Cabe destacar que ya está a la venta y es todo un éxito.

No te puedes perder: ¡Ohhhh! Mira cómo serán los preservativos del futuro

La verdad es que la tecnología no conoce de fronteras ni límites y así ha vuelto “inteligentes” desde televisores, pasando por zapatillas, relojes, pulseras, ropa, anteojos, y hasta, incluso, cepillo de dientes.

Y ahora, alguien pensó en un siguiente paso y éste debía estar relacionado con el sexo. Se trata de un anillo que se ajusta en la base del pene y que está hecho de goma sintética robusta y contiene una pequeña fibra de carbono a prueba de agua que alberga los componentes electrónicos como el chip y los sensores. El precio: 59 euros.​

En realidad no es en sí un preservativo, sino un anillo para el pene, pensado para colocarse en la base durante la relación sexual, y cuyas funciones son similares a las conocidas pulseras de monitorización que registra:

– Velocidad máxima y media de penetración

– Cantidad de penetraciones

– Tiempo del acto sexual

– Calorías quemadas

– Temperatura media de la piel

– Frecuencia de las sesiones sexuales

– Circunferencia del pene

– Número de posturas usadas

Todos estos datos, el usuario los recibe directamente en su celular.

Capaz de usarse con o sin condones, según sus creadores una de las ventajas del i.Con es que se puede colocar después de haberse puesto un condón y sirve para sujetarlo mejor. Y no, llevarlo puesto no afecta a la sensación de placer ni constituye una molestia para la experiencia sexual, afirman sus inventores. “De hecho no sabrás ni que llevas el i.Con puesto. Es extremadamente ligero y no-invasivo”, sostuvieron.

Una vez termine el acto, basta con quitarse el i.Con y conectarlo vía micro USB al celular y descargar y echar un vistazo a los datos gracias a la app que viene con el gadget, tanto para el iPhone como para smartphones Android. También se puede enchufar el i.Con al puerto USB de la PC, pero sólo para cargar su batería.

¿ Y detecta infecciones de transmisión sexual?

Según contaron sus creadores al diario británico Metro, este dispositivo permite también detectar infecciones de transmisión sexual; de ahí quizá el nombre de “preservativo inteligente”. Viene equipado con “filtros anticuerpos” para detectar en mitad de la relación la presencia de proteínas o antígenos que normalmente suelen estar presentes en las enfermedades de transmisión sexual. Si las detecta, el i.Con enseguida envía una alerta al smartphone advirtiendo a su usuario de posible riesgo de contagio.

No obstante, para Ignacio Moncada, jefe del Servicio de la Urología y de la Unidad del Varón del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, que esta herramienta sea capaz de detectar infecciones de transmisión sexual “es imposible”, ya que para ello “se requiere un estudio microbiológico especializado”, le explicó al diario español El País.

Otra de las cuestiones que plantea el dispositivo es medir las calorías gastadas durante el coito, que no durante el acto sexual, ya que el aparato solo mide el movimiento pélvico en la base del pene. Sobre esta cuestión Moncada añade que “es teóricamente posible medir el número de penetraciones y multiplicarlo por un consumo energético fijo y así calcular el consumo energético”.

Efectos adversos

Sobre los posibles efectos adversos, el urólogo advierte de que esta monitorización tan exhaustiva podría llevar a lo que se conoce como “ansiedad de ejecución”, “es decir, que se esté más atento a las reacciones y a la respuesta sexual que a la propia actividad”. De esta forma, Moncada insiste en que esta herramienta debe tomarse más que como una ayuda a la salud sexual, como “un entretenimiento o juguete sexual”, puesto que “el sexo sano requiere que prestemos atención solo a las sensaciones y al placer mutuo y no a la auto-observación de la respuesta sexual (duración o rigidez de la erección, etcétera)”.

El i.Con podría usar del mismo modo que un anillo vibrador, un uso que de hecho también apuntan sus creadores, de modo que ayude a mantener la erección y a evitar que se deslice hacia fuera el preservativo. “Se coloca como un anillo en la base del pene antes de iniciar la relación, pero una vez se haya conseguido una erección”, la explica la sexóloga Núria Jorba, aunque advierte de que al mismo tiempo “puede interferir en la relación, ya que te hace estar pendiente de colocártelo, de si lo tienes bien puesto, de si está funcionando, puede molestar dificultando el placer y las sensaciones, tanto para el hombre como para la mujer”.

H/T – Clarin