Unas pinturas rupestres encontradas encerraban una clase de astronomía de hace 17.000 años; las fascinantes imágenes se encuentran en la cueva de Lascaux. En sus paredes hay mucho más que escenas de caza.

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Unas escenas de la vida cotidiana es lo que muestran las pinturas rupestres encontradas generalmente en cuevas prehistóricas. Pero lo que albergan las grutas francesas de Lascaux (Montignac, región de Aquitania) va mucho más allá. Los especialistas creen encontrarse ante un tratado público de astronomía. Como si de la pizarra de un aula universitaria se tratara.

Así lo afirman expertos de las universidades de Edimburgo y de Kent, en el Reino Unido, tras comparar imágenes zoomórficas de la época neolítica en cuevas de varias partes de Europa y Asia, publicó Athens Journal of History. De esa manera, lograron entender que las pinturas halladas en Lascaux no son situaciones cotidianas de hombres moribundos ni de animales, sino que podrían simbolizar constelaciones. Nada más y nada menos que un esquema sobre sistemas estelares.

«El arte de las cavernas muestra que las personas tenían un conocimiento avanzado del cielo nocturno en la última era glacial. Intelectualmente, casi no eran diferentes de nosotros hoy», expresó el ingeniero químico Martin Sweatman, de la Universidad de Edimburgo.

De corroborarse, estas pinturas podrían estar vinculadas con una lluvia de meteoritos conocida como las Táuridas, que ocurrió hace unos 17.000 años. Algo similar ocurrió con las imágenes halladas en el sitio arqueológico de Gobekli Tepe, en Turquía, que hace referencia al impacto de un cometa que hizo que el clima volviera a las condiciones de la Era de Hielo, hace unos 13.000 años.

La discusión en torno a las posibles imágenes astronómicas en la cueva francesa lleva décadas y ahora Sweatman y su colega de la Universidad de Kent, Alistair Coombs, creen haber encontrado una respuesta.

Según estimaron, la pintura de un bisonte herido representa la constelación de Capricornio en el equinoccio de verano, mientras que la de un pájaro está vinculada con Libra, en el de primavera. Hay otras especulaciones que podrían estar relacionadas, por ejemplo, con Leo y Tauro.

Esta decoración estelar dataría del año 15150 a.C. y podría estar vinculada a algún evento que tuvo un fuerte impacto en los humanos, como es el impacto de cometas.

«Este descubrimiento apoya la teoría del impacto de múltiples cometas en el curso del desarrollo humano y probablemente revolucionará la manera en que las poblaciones prehistóricas se perciben», concluye Sweatman.

H/T – RT