No sabemos si sorprendernos por la cantidad de llamadas o por el hecho de haber sido al novio de su hija, pero esta mujer  llegó a un punto tal que fue condenada por un juez.

Una mujer de La Coruña de 65 años de edad ha sido condenada a un año y diez meses de cárcel por coacciones, pero precisamente, en el fondo de esas coacciones es que está lo más trascendental, pues el juez en cuestión ha considerado como probado que la acusada llamó más de 2.300 veces al móvil del novio de su hija, en apenas 11 meses, con el propósito de mantener relaciones íntimas con él.

Además, el magistrado le ha impuesto una orden de alejamiento con respecto a la víctima de tres años y le ordena pagarle una indemnización de 4.000 euros, según relata ‘La Voz de Galicia’.

De acuerdo a la sentencia recién dictada, la procesada conoció al novio de su hija en 2012 y fue ella misma quien se lo presentó, sin imaginarse que la madre se encapricharía con el individuo nada más de verlo. Tanto que en tan sólo tres meses comenzó a enviarle mensajes al móvil para verse a solas.

El juez explica en el fallo que la víctima le dejó claro desde el primer día que no quería nada con ella, sin embargo, pese a todo eso, la suegra no cesó en su empeño, así que empezó con mensajes y llamadas en tono conciliador con el fin de convencerlo para estar juntos.

Pero, la cuestión se empezó a poner peor cuando la mujer pasó a las amenazas, diciéndole en los mensajes que si no se avenía, contaría cosas oscuras de su pasado. Además, el acoso fue tal que entre el 13 de agosto del 2012 y el 01 de julio del 2013 la mujer realizó nada menos que 2.300 llamadas, a cualquier hora del día o de la noche.

Motivos por el cual llevó al hombre a poner la denuncia, la cual, cuatro años después de que comenzaran las llamadas, desembocó en una sentencia condenatoria contra la mujer, que no ingresará en la cárcel al no tener antecedentes.

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H/T – La Vanguardia