Barron, el hijo menor de Donald Trump, se convirtió en una de las grandes sensaciones de la investidura de su padre como presidente de Estados Unidos, pero no precisamente por su apoyo al polémico empresario.

El chico, de 10 años, llamó la atención por su actitud, además de sus gestos de aburrimiento y de cansancio que dieron mucho de que hablar entre los usuarios de las redes sociales.

Especialmente cuando las cámaras enfocaban a su padre y él, sentado justo detrás, no pudo disimular un bostezo.

 


 


 
H/T – Huffingtonpost.es